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¿Qué son las empresas azules y cómo afecta a la gestión de personas?

Las organizaciones azules son una nueva forma de organización empresarial que se ha vuelto cada vez más popular en la era digital. Estas organizaciones se caracterizan por su enfoque en la colaboración, la transparencia y la innovación, y se basan en la tecnología para lograr estos objetivos.


En una organización azul, los empleados trabajan juntos en equipos interdisciplinarios para lograr objetivos comunes. Estos equipos están formados por personas con diferentes habilidades y antecedentes, lo que permite una mayor diversidad de ideas y perspectivas. Además, las organizaciones azules fomentan la transparencia y la apertura, lo que significa que la información se comparte libremente entre los miembros del equipo y se toman decisiones de manera colaborativa.


La tecnología juega un papel importante en las organizaciones azules. Las herramientas digitales, como las plataformas de colaboración en línea y las aplicaciones de comunicación, permiten a los equipos trabajar juntos de manera más eficiente y efectiva. Además, la tecnología también permite una mayor flexibilidad en el lugar de trabajo, lo que significa que los empleados pueden trabajar desde cualquier lugar y en cualquier momento, lo que aumenta la productividad y la satisfacción laboral.


Otra característica importante de las organizaciones azules es su enfoque en la innovación. Estas organizaciones fomentan la creatividad y la experimentación, lo que significa que los empleados tienen la libertad de probar nuevas ideas y enfoques sin temor a represalias. Esto puede llevar a la creación de soluciones innovadoras y disruptivas que pueden ayudar a la organización a mantenerse a la vanguardia de su industria.


Confía más, controla menos


La compañías azules confían y empoderan a sus colaboradores, minimizando el control hasta niveles razonables y eficientes, evitando la necesidad de supervisión constante.

Las empresas líderes serán las que abandonen la falsa sensación de control que proporcionan las estructuras de comando y control tradicionales, confíen en sus colaboradores y los empoderen para que den lo mejor de sí mismos, evitando la supervisión constante, desplazando la toma de decisiones más cerca de donde las cosas suceden y minimicen el control hasta niveles razonables y eficientes.


Las organizaciones azules son empresas que confían; genuinamente, que adoptan una posición optimista ante el talento, que creen en el compromiso de los colaboradores. Organizaciones que no sospechan de las personas que las integran.

A inicios del año 2020, un tsunami sacudió a las empresas e instituciones públicas en el mundo. Sin apenas aviso, los empleados se vieron obligados a confinarse en casa y sus empresas a poner en funcionamiento mecanismos para que pudieran trabajar desde sus hogares, mecanismos que, en la mayoría de los casos, no habían sido suficientemente probados.


Sin casi preparación previa, los tecnólogos habilitaron accesos, distribuyeron equipos, reestructuraron su organización y sus procesos para atender a la situación de crisis. Y todo funcionó. Durante el periodo de la covid-19, los colaboradores demostraron que eran merecedores de confianza.


Centrándonos en lo positivo, lo que se experimento fue que los colaboradores fueron merecedores de confianza. Un 33% de los directivos entrevistados, sin embargo, consideraron que cuando la pandemia pasara, la dinámica de control y supervisión volvería al estado de preconfinamiento. Dicho de otro modo, uno de cada tres directivos entrevistados extrañaba la posibilidad de control que la presencialidad proporcionaba. No es menos cierto que casi la mitad de los mismos directivos manifestó que ante estos cambios confió más en sus equipos de lo que lo hacía antes de la pandemia.


La estructura organizativa tradicional, con jefes, departamentos, reportes, comités, está pensada fundamentalmente para asegurar el control de las operaciones. El control parte de una presunción, de una creencia profunda: los trabajadores no son de fiar y necesitan supervisión para garantizar su rendimiento. Esta premisa es, a nuestro juicio, equivocada, supone un lastre a la competitividad de las empresas, y resultará insostenible para las empresas que tengan la vocación de liderar el tiempo que viene.


No queremos decir que con esto no sea necesario que exista un cierto control de lo que está sucediendo en la empresa. Es necesario el seguimiento, el establecimiento de indicadores que sean monitorizados continua y sistemáticamente, y la rendición de cuentas. Pero creemos que es necesario que cambiemos nuestro foco desde el control hacia la colaboración, de la sospecha de la confianza, del escutrinio al acompañamiento.

Charlene Li, en su libro Open Leadership, analiza la emergencia de las redes sociales para concluir que se está formando un nuevo escenario en el que los líderes deben abandonar el control para recuperar el control perdido. Li postula que solo desde el abandono del control férreo los ejecutivos pueden mantener un cierto control sus organizaciones, basado en el libre albedrío de los colabora-es, en la autenticidad y en la transparencia. Ser abierto, por tanto no es un planteamiento romántico, sino una estrategia cuidadosamente diseñada teniendo en cuenta el nuevo entorno para producir los mejores resultados en el mundo cambiante del siglo XXI. Se trata de encontrar el punto óptimo en el que se proporciona a los colaboradores el acceso necesario a la información corporativa para maximizar su aportación y en el que se integra a los clientes y socios en procesos participativos.


Una mayor apertura es inevitable. Lo queramos o no, nuestras orgizaciones van a enfrentarse al reto de una mayor transparencia, en la medida en que nuestros clientes y colaboradores van a tener mayor acceso a mecanismos de colaboración y comunicación, y las oportunidades de negocio van a ser más colaborativas, lo que acabará expulsando del mercado a las organizaciones cerradas. Simplemente, nos será imposible incorporar y retener talento, captar y fidelizar clientes si no abrimos nuestras organizaciones.


En resumen, las organizaciones azules son una nueva forma de organización empresarial que se enfoca en la colaboración, la transparencia y la innovación. Estas organizaciones utilizan la tecnología para lograr estos objetivos y fomentan la diversidad de ideas y perspectivas. Si bien aún son relativamente nuevas, las organizaciones azules están ganando popularidad en la era digital y pueden ser una forma efectiva de mantenerse competitivo en un mercado en constante cambio.



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